Desde por la mañana estábamos esperando a que llegaran las 5 de la tarde. Muchas expectativas y planes habíamos hecho para la ocasión: que si íbamos a ir al Foodtown (el super) a comprar cervezas, que si nos íbamos a quedar en la playa hasta las mil bebiendo, hablando y riéndonos. Iba a ir todo el mundo, hasta Ismale, Joaquin y Stefani (que normalmente no van al bar porque no pueden. Son menores de edad). Hoy también aprovechamos el medio día para conectarnos a internet. Luego, a las 5 y media pasadas llegamos a la playa… que decepción. Si, era una barbacoa, pero no había ni cervezas, ni música y estaba lleno de niños y profesores. Consecuencia de ello es que fue muy aburrida. Y peor porque teníamos muchas expectativas puestas en el evento…
Apuntes sobre la barbacoa: la carne… no estaba mal, había una carne con una salsa medio dulce que estaba muy buena. Lo mismo de los pinchos, pero vamos, estando en Nueva Zelanda, uno de los mayores productores mundiales de carne me esperaba algo mejor. Eso si, las salchichas estaba malísimas, no se porque y no hablo que no eran típicas alemanas, sino que sabían poco y raro.
Una cosa bastante divertida fue ver a Sara y Estafani como si tuvieran 12 años. Se las habían arreglado para buscar a algún japonés (luego fue un tailandes y un chino) para escribirse mensajes en japonés en los brazos: bésame! Tia buena latina!. Fue divertido ver la reacción de los asiáticos ante estos temas… Todos se reian en plan entre nerviosos y avergonzados. Basta decir que solo un par de asiáticos se atrevieron a darle un beso en la mejilla a mi hermana o a Estefani.
A media tarde me fui con Joaquín, Ismael y Charles al skatepark que esta al lado, en la playa. Allí no había nadie con nivel. Es curioso pero en Nueva Zelanda las bmx triunfan más que el skate o los patines. Me sorprendió más ver a la gente con la bici porque no estoy acostumbrado a ver a gente con bici, no porque fueran buenos. Sigo pensando que la bici es de locos, porque cualquier caída y te puedes hacer mucho daño si caes con la bici al suelo, aunque como todo, será cosa de practica. Con Skate no había nadie bueno, había un fantoche con gafas de sol y camisa de asillas (con el frio que hacia) que no se hacia nada, un tío que se pegaba unas voladas a indy, pero no hacia nada más y otro que era el mejor, que se hacia fli360 en un plano, alguna que otra grindada. Nada más. Lo que más me sorprendió fue ver la cantidad de niños que practican skate, o bmx en nueva Zelanda. Esta mucho más extendido entre los niños que en España. El mejor, fue un niño de 8 años con BMX y casco (todo el mundo usa siempre casco aquí) con el que estuvimos hablando unos minutos que también sabia un poco con el patin. Fue unas risas sobre todo porque era mejor que Joaquin, que estaba empezando a aprender y claro es como cuando vas a la nieve y estas aprendiendo, que te ves pasar a los menudos esos de 8 años lanzados y te da más rabia que otra cosa. Ah! Otra cosa risa fue cuando Joaquín pregunto si su tabla era buena. Se había comprado una tabla de esas toda montada que ahora mismo no recuerdo la marca, pero famosilla. Va y dice a unos que estaban allí patinando (de 12 años máximo): ¿Les gusta mi tabla? Y todos, NO! Jejeje, la cara que se le puso el pensando que su tabla era la maquinada y que iba a fardar como el que más en el skatepark…
Luego volvimos a la barbacoa y… ya se había terminado y no eran ni las 7. Así que me propusieron un plan. Me acabo de acordar que no les conté en el post del karaoke de ayer, que Chiho me dijo que ella solo cantaba en un karaoke cuando iba a uno japonés y que mañana si íbamos a uno, cantaría. Pues si, en Browns Bay hay un karaoke japonés. Como supongo que la mayoría no sabe que es un karaoke japonés (yo tampoco lo sabía antes de ir), un karaoke japonés es un local donde existen unos cuartos. Cada cuarto contiene unos sillones y una o varias teles con un artilugio japonés de karaoke todo máquina. En cada cuarto caben más o menos 9 personas. La sala se alquila por tiempo y luego tu te metes dentro con un libro GIGANTE de canciones pones la que quieras y cantas con tus amigos. No sé porque razón, en este karaoke no se podía beber, pero Chiho me conto que lo que suelen hacer los japoneses cuando salen de fiesta es irse a un karaoke de estos, alquilarlo por unas cuantas horas y ponerse a beber como cosacos y a cantar toda la noche. Bueno, es un plan que una vez cada bastante tiempo no esta mal, pero no es mi idea de fiesta para todos los fines de semana. Por cierto, era bastante caro, una hora y algo (el algo es porque nos lo regalaron, la tia pensando que era “tope” de enrollada…) por 20$, en Japón, por lo visto, por el mismo precio puedes estar 6 horas o más… Al principio en mi cuarto estamos: Becky (una profesora de la escuela. Es joven, kiwi y muy divertida), Chiho, Emanuel, Sara y yo. Pensábamos arrancarnos con alguna canción en japonés, pero pensábamos que quizás vendrían escritas con nuestro alfabeto (usando uno de los tres alfabetos japoneses), pero no, todos venían en kanjis (las típicas letras que son como dibujos y que es imposible de leer si no conoces el idioma). Al principio casi siempre solo cantaban Becky (que estuvo un año viviendo en Japón y sabe algo de japonés. Por cierto, canta increíble. Suele cantar también los martes en el bar) y Chiho que también canta bastante bien. Luego “nos arrancamos” con alguna canción. Juan (a si, olvide al chileno) canto Basket Case de Green Day y lo hizo bastante bien. Luego buscamos canciones más fáciles porque aquí uno, no tiene voz ninguna y yo propuse My Way de Frank Sinatra (si, me gusta. Pero pensaba que era más fácil de lo que es), yo intente con Creep y Exit Music (For a Film) de Radiohead (que son a ratos fáciles), … es algo que ya tenia asumido, no tengo ni la más mínima pizca de voz, vamos que canto como el culo. Lo mejor de todo fue cuando reconocí la melodía de una canción en japonés, si! Era Fighting Dreamers, el opening de Naruto que Becky iba a cantar. Yo solo podía cantar el estribillo y algunas partes (las partes que estaban en ingles obviamente)… No estuvo mal, en general el karaoke. Muy caro para mi gusto y además faltaba algo de alcohol para despegarnos un poco. Una experiencia. Ya le dije a Chiho que en Japón había que repetirlo pero con sus amigos.
Cuando se acabo (porque la muy tacaña de la dueña no nos regalo ná) nos fuimos al Foodtown a comprar unas cervezas e ir a la playa. Aquí sucedió algo curioso y que vale la pena comentar. Y es el tema de la venta de alcohol. No se si lo he comentado ya, pero aquí el alcohol es muy caro. Muy caro. Pero es que ahí no queda la cosa, no se porque razón, pero el alcohol (y cuando digo alcohol me refiero a bebidas más fuertes que la cerveza y el vino) aquí es como el diablo!! Por lo visto te puedes coger una muy buena con cerveza pero con whisky…no. A lo que iba, resulta que aquí en los supermercados solo venden cerveza y vino, y ya está. Si quieres comprar algo más fuerte tienes que irte a una licorería. No entiendo el porqué pero es así. Pero esto que no venia tanto a cuento puesto que nosotros solo íbamos a comprar cervezas (pero que me sirvió para contarlo), sucedió algo que yo no le encuentro explicación (ni nadie): vino el encargado y nos pidió el carne a los 8 que estábamos comprando cerveza, porque si había alguno que fuera menor de edad no nos podían vender alcohol. Vamos yo encuentro normal que si va uno a comprar cervezas y no aparenta ser mayor de edad le pidan el carne, pero a uno, y con que haya uno mayor de edad, da igual que si van 20 detrás que no lo son. Que pasa que si va un padre con sus dos hijos no puede comprar alcohol porque sus dos niños son menores; o si entra uno solo mayor de edad a comprar tres pales de cerveza para repartir entre 50 niños de 10 años que están esperando fuera, no hay problema… Que raros son los kiwis para según que cosas. Eso me recuerda también a la anécdota transcurrida en clase hace unos días. Resulta que algunos kiwis piensan que el juego del ahorcado está mal (porque eso de ahorcar una persona es taaan fuerte), así que aquí mucha gente en vez de eso juego al “shark attack” donde una persona, cada vez que falla va bajando escalones para al final acabar devorado por un tiburón… esto si es correcto. Necesitaría años para comprender a los kiwis, están llenos de contradicciones.
Bueno resulta que el supuesto botellón fue también una decepción, porque encima al cabo de poco tiempo empezó a llover (puto clima!) y acabamos debajo de un edificio bebiendo Heinecken (por lo menos bebemos cerveza europea, que es dios comparada con cualquier cerveza kiwi y mucho más fuerte). Pero vamos al final estuvimos media hora y nos fuimos. Menos mal que Becky se ofreció a llevarnos a Charles y a mi a casa, porque como llevábamos los portátiles, con la que estaba cayendo nos veía durmiendo allí hasta el día siguiente.