Me levanto muy temprano, a las 6.30, porque tengo que preparar algunas cosas, ducharme y desayunar. Salimos para la escuela poco antes de las 7.45 con Kaye y Pat en coche. Allí nos encontramos con Robert, nuestro conductor, quien nos espera con una furgoneta para empezar el viaje. Salimos en dirección al centro, para recoger a algunos estudiantes más. Allí nos esperan dos chicas de Alemania, una de belgica y un chico de suiza. Así que, ya que estamos todos, comenzamos el viaje. Por el camino vamos escuchando Fat Boy Slim en la radio del coche (porque Robert lleva consigo un maletín con un montón de música, y la mayoría muy buena). Mientras tanto nos va contando cosas acerca de Nueva Zelanda. Una cosa que me resulto muy curiosa fueron los carteles de seguridad vial, que ponían cosas como “Driving too fast. Reduce your speed!” muy impactantes y muy claros. Venian firmados por J A F A, lo que pensé que seria como la DGT en España. Más tarde Robert nos conto la verdad sobre las siglas: por lo visto existen bastantes accidentes de trafico y el 85% de ellos son de gente de Auckland, así que para los de esta ciudad van principalmente dirigidos estos anuncios. Así que las siglas significan Just Another Fantastic Aucklander (o Just Another Fucking Aucklander segun a quien le preguntes).


Les voy contando las cosas que recuerdo, de datos de geografía y historia, no los recuerdo muy bien (nunca he sido muy bueno recordando ese tipo de cosas), pero otra cosa de la que si me acuerdo es acerca del numero de las carreteras. En Nueva Zelanda las carreteras van numeradas de menor a mayor y cuanto menor sea el numero, más importante es la carretera. Así empezamos dirigiéndonos al sur por la carretera 1, la carretera más importante del país que va desde Auckland hasta Wellington, pasando por algunos pueblos importantes. Luego salimos de la carretera 1 y nos desviamos a la 2 y pasamos de una autopista que estaba muy bien, a otra de un carril en cada dirección (eso si, cada X kilómetros, se desdoblabla uno de los sentidos en dos durante un un kilometro o así, para facilitar los adelantamientos). Joder, ¿y esta es la segunda carretera más importante del país? No me quiero imaginar como será la 341. No hizo falta que lo imaginara, luego lo descubriría.

Así que nos pegamos una buena paliza de coche hacia la península de Coromando. Entre medio disfrutamos de granjas, vacas, ovejas, …, en resumen del campo, del que nunca me canso de observar porque es precioso. Se supone que según el programa íbamos a visitar Thames, pero la visita se redujo a pasar por la calle principal del pueblo sin parar. Este fue un pueblo en el que durante una época se encontró mucho oro. El pueblo paso a convertirse desde la nada a tener hasta 40 hoteles. Para que se hagan una idea de cómo es el pueblo, imagínense una peli del oeste americano… lo mismo, pero empichado y con edificios más modernos. Porque edificios de la época solo quedan en pie un puñado, porque el resto se destruyeron en un gran incendio. De camino por la aburrida calle principal, vemos un par de iglesias que pueden ser curiosas… por 10 minutos como máximo, pero vamos nada digno de mención. Seguimos conduciendo en dirección a Coromando, nuestro primer destino. Ahora vamos por una carretera pegada al mar que la verdad es bastante chunga. El paisaje empezó a cambiar y volverse más curioso, porque sobre todo para nosotros los canarios, el ver que el césped llega hasta la misma orilla del mar, es por lo menos curioso. Es una mezcla entre paisajes muy buena, aunque he de reconocer que por el momento no me parecía nada fuera del otro mundo.

Llegamos a Coromando, donde nos espera otro aburrido pueblo kiwi, con dos calles principales y la verdad, un montón de tiendas. Por cierto este es el pueblo más importante de toda la península … y es una birria. Allí nos compramos una hamburguesa en un koreano y nos centamos en un parquito a comer y hablamos con el suizo. La verdad es que no me acuerdo del nombre de ninguno de los del viaje, pero es que en eso sigo siempre igual, soy horrible para aprenderme los nombres.

Después de eso volvemos al viaje y ahora si que el paisaje empieza a valer la pena: valles con césped y granjas, y una cosa salpicada por playas de arena blanca. A lo lejos se divisa el siguiente valle y en su costa podemos observar como existe un mar diminuto de pequeñas islitas. Guau. Es precioso. Pero la cosa no acababa más que comenzar. Dejamos la costa y cogemos la carretera 341. ¿Qué como es la carretera 341? Ese numero implica la diminuta importancia de la carretera en el país. Si, era muy cutre. De tierra nada más y menos, aunque tengo que reconocer que por lo menos el suelo estaba relativamente liso y no habían piedras ni baches grandes. Nos dirigimos, Whitianga, el lugar donde vamos a pasar la noche. Por el camino paramos primero a ver una pequeña, pero preciosa cascada y sacarnos algunos fotos. Mientras tanto Robert sigue contándonos cosas muy interesantes acerca de los mauris, como un animal se esta comiendo literalmente algunos bosques. Vemos a tres mauris sentados en un coche con pinta un poco de malotes fumando.

Hacemos otra pequeña parada, un poco más adelante en la misma ruta, para visitar uno de los emblemas de Nueva Zelanda, los “kaori trees”, arboles que pueden llegar a tener cientos de años y medir 50 metros de alto por otros cuantos buenos de ancho.

Volvemos al coche… nos encontramos con que nos han robado. Estamos casi seguros que los maoris que vimos antes fueron los responsables. Alguien había roto la ventana de nuestro coche y nos había robado todas las cosas. Yo había perdido la única chaqueta que había traido al viaje, mi chaqueta Animal negra. Y con ella había desaparecido mi maleta Animal, con mis nuevas bermudas volcom y mi pijama preferido de ositos, entre otras cosas. Por lo menos, tuve la suerte de que no se porque, porque por un momento pensé en dejar la riñonera en el coche, no perdi nada importante (ni dinero, ni tarjetas, ni dni, ni pasaporte ni nada). “Solo” había perdido, posiblemente, más de 300€ en cosas… Pero mi hermana, la pobre se llevo la peor parte: ella perdió su pasaporte, su móvil, 300$ en metalico, su ropa y su única chaqueta, entre otras cosas. Los otros chicos también perdieron un montón de cosas… odio Nueva Zelanda.

Vamos a la policía a hacer la denuncia.

Llamo a mis padres para ver si nuestro seguro de viaje cubre algo. En principio pensamos que si, pero no, no nos cubre nada.

Seguimos nuestro camino a Whitianga.

El paisaje es muy bonito… pero ninguno estamos de humor.

Llegamos a Whitianga.

0 comentarios:


 

Copyright 2006| Blogger Templates by GeckoandFly modified and converted to Blogger Beta by Blogcrowds.
No part of the content or the blog may be reproduced without prior written permission.